El viajar es un placer

El miedo a lo desconocido

Posted on: mayo 5, 2009

Saber que sobreviene un peligro sin tener una idea concreta de cuál es ese peligro, es tan inútil como ir por la vida sin la menor noción de que algo terrible puede estar por suceder (Live, from Chiloé).

La ruta que separa San Carlos de Bariloche de Chiloé es un derroche de gloria para los viajeros en tránsito: montañas que se ocupan de rellenar con el máximo cuidado estético todos los fondos, lagos de aguas tan azules que se ven verdes y que aparecen de repente justo después de una curva, árboles multicolores matizados por más árboles de colores aún más diversos… Así va uno al volante, disfrutando de cada milésima de kilómetro, de cada subida, de cada bajada, de cada fragmento sinuoso de camino, hasta que apenas pasando el límite internacional argentino-chileno, Cardenal Samoré, llega la advertencia que convierte la alegría en una mueca de preocupación: un cartel naranja fluorescente con la inscripción: “Atención: a 300 metros PELIGRO”.

Es ahí cuando uno piensa si no merece, por lo menos, una mísera explicación de qué presupone ese peligro. Uno tiende a soltar el acelerador por una cuestión de inercia, pero si lo pensamos bien, la realidad indica que existen miles de alternativas de peligros que pueden aparecer en una ruta y cada una de ellas requiere de una acción diferente por parte del conductor. Digamos, si se trata de obreros que llegaron, hicieron un pozo, dejaron el agujero y se fueron a dormir la siesta, entonces el paso a seguir es bajar la velocidad y tratar de atravesar el hueco dejando la menor cantidad de piezas posibles del automóvil en él.

Ahora bien, si el peligro es que hay un puente a punto de derrumbarse y se sabe por alguna leyenda de la zona que sólo los que lo atraviesen sobrevivirán, no hay mejor solución que acelerar a todo lo que el mamotreto ése que usted maneja pueda llegar a dar.

Incluso hay una tercer alternativa: si el peligro es que está Godzilla en medio del camino (o una variación mutante de Nahuelito, para darle un tinte localista al asunto) agarrando autos con sus garras y comiéndoselos con sus ocupantes incluidos, no habrá mejor forma de zafar que metiendo una soberbia marcha atrás.

Por suerte esta vez eran unas reparaciones que le estaban haciendo a la ruta. Por eso resoplé cuando dejé atrás la última de las maquinarias paradas a la vera del camino. De todas formas, volví a mirar por el espejo retrovisor, tal vez por la inquietud que sentía de que un ojo (tan gigantesco que sólo parte de su retina se vería reflejada) podía llegar a devolverme la mirada.

Anuncios
Etiquetas:

1 Response to "El miedo a lo desconocido"

Para qué razonar cuál es el peligro, sabemos que es peligroso y cuidate por la fuerza.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

NOS MUDAMOS – NUEVA PÁGINA walterduer.com.ar

El espíritu viajero, presente en la práctica. A partir de hoy, todas las actualizaciones se mudan acá. Te espero para seguir viajando juntos.
A %d blogueros les gusta esto: