El viajar es un placer

Giro idiomático

Posted on: marzo 19, 2009

Yo aprendí qué significa pico en Chile después de responder a una chilena que me había preguntado la hora que eran las “dos y pico” y que ella empezara a reírse de manera desmesurada. Y seguro que muchos españoles aprenden qué queremos decir los argentinos cuando decimos “coger” cuando le solicitan a algún connacional que les agarre una determinada cosa. Ni que hablar de las colombianas que hacen exclamaciones sobre sus bonitas cachuchas (gorritas) en pleno centro de Buenos Aires.

En efecto, casi siempre, los localismos trascienden fronteras de manera simpática o graciosa. Pero, repito, eso sucede “casi” siempre. Porque para aprender cómo llaman a la brea en Cuba, estuve a punto perder la vida.

Durante un trayecto breve entre Cayo Guillermo y Cayo Coco, de no más de diez kilómetros, me entusiasmé con la ausencia de automóviles y con la rusticidad del paisaje y desoí las advertencias del único cartel medidor de velocidad del camino, que solicitaba que nadie se excediera más allá de los 80 kilómetros por hora.

Yendo a 100, me encuentro en un momento con el suelo mojado. “¡Qué raro!”, pensé con mi perspicacia habitual, “ayer no llovió… hoy tampoco”. Mis elucubraciones se vieron interrumpidas de golpe cuando descubrí que, independientemente de lo que hiciera yo con el volante, el auto había cobrado vida propia y estaba dando giros a su propia voluntad por una carretera mano y contramano (es decir, con micros cargados de turistas que venían por el otro carril), como si de patinaje artístico se tratase. A los costados, un poquito de pasto y luego el mar a la izquierda y un pantano a la derecha.

Sentí deseos incontenibles de apretar el freno y matarme de una vez por todas, pero la mente fría pudo más y me la banqué, sentadito y con mano firme, hasta que el auto comenzó a parar por cuestiones relacionadas con la física tradicional, un par de miles de metros más adelante del sitio donde se inició la resbalona.

Me tomé unos segundos para que el corazón, que había estado detenido durante toda esta maniobra, dejando pálido al resto del cuerpo, reinicie su bombeo. Fui a buscar ayuda a una rentadora de autos que estaba, precisamente, en Cayo Coco. Cuando el señor salió a ver el auto se asustó un poco y me dijo (leer esto con tonalidad cubana, incluso cambiando las erres por eles): “¿pero qué le ha pasado con su carro?”.

Yo, que seguía con el miedo instalado en mis venas, me puse a insultar a diestra y siniestra, preguntándome y preguntándole cómo podía ser que asfaltaran sin poner un miserable aviso, un cartel pintado a mano, alguna señal para evitar accidentes. Su respuesta fue descriptiva como para que yo aprendiera un nuevo giro idiomático y, al mismo tiempo, una verdadera postal de Cuba: “pero aquí todos sabemos cuando hay chapapote en el piso”.

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1 Response to "Giro idiomático"

Frenaaaaaaa!!!!

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