El viajar es un placer

Sorpresas a la turca

Posted on: agosto 29, 2008

Una de las cosas que más me gusta cuando llego a un hotel por primera vez es ver qué sorpresitas dejan en la habitación: algún bomboncito, frutas, un ticket con descuento para tomar un trago…

El máximo despliegue que viví hasta la fecha fue en el hotel 3.14, de Cannes, un excéntrico espacio de 1.000 euros la noche al que llegué de invitado en enero de 2007, cubriendo el “Festival de Shopping” que se realiza anualmente en esa ciudad. Allí había cientos de objetos: gorras turquesa con el logo del hotel, ojotas del mismo color, pines, cinco contenedores con forma de letras que formaban la palabra “ENJOY” y que estaban repletos de golosinas, un masajeador de cabeza, un kit de primeros auxilios erótico…

Como cuando la limosna es grande el santo suele desconfiar, observé con un poco más de atención y noté que muchos de estos elementos tenían una etiquetita, minúscula, con el precio. Una suerte de trampa cazabobos: uno comía los caramelos (que eran un obsequio), se ponía las ojotas (que eran un obsequio), se masajeaba un poco la cabeza (con un elemento que costaba como 80 euros) y se ponía un preservativo (que costaría unos 20 euros) y terminaba desangrando su billetera sin siquiera saber cómo había llegado a esa situación.

Pero no fue el 3.14 el único hotel en el que me sorprendieron con extravagancias apenas llegué a la habitación:

– En el Arasta Hotel de Estambul (en plena ciudad vieja, Sultanhamet), me dejaron una buena cantidad de cenizas y de papeles en el cenicero.
– En el Radisson del aeropuerto de Chicago, me dejaron un agujero de cigarrillo en el colchón y el diario del día anterior desparramado por toda la habitación.
– En el baño del hotel Rey Carlos (o algo así, tampoco estoy seguro), de Miramar, me dejaron una bombacha usada con un pelo largo adornándola.

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3 comentarios to "Sorpresas a la turca"

Yo estuve en ese hotel de Cannes.
Es Magnific.
La mesa con los amenities, además, es muy versátil para recibir, comer, desayunar mirando las playas del Mediterráneo o gastar todos los euros en las golosinas.

… y en el Hospital Italiano de Buenos Aires un guante quirúrgico colgando de la puerta del ascensor… Me encantan tus notas.

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