El viajar es un placer

Naturaleza muerta, literalmente

Posted on: junio 26, 2008

En tiempos de exceso de asfalto, para los niños de la ciudad la visita a una estancia puede convertirse en su primer contacto con la naturaleza. Pensando en esto es que los dueños de estos establecimientos deberían ser muy cuidadosos a la hora de elegir los elementos ornamentales del casco (Live, from Gualeguay).

 

Las Colas es una estancia relativamente modesta (comparando con algunos castillos y palacios de ofertas equivalentes que andan dando vueltas por el país), pero acogedora y hermosa. Desde la mañana, sorprende con aromas mágicos: a leña recién cortada a primera hora, a esa misma leña ardiendo lenta en el hogar durante todo el día, a comida casera al almuerzo y a la cena, a café calentito y pan horneado al desayuno y a la merienda, a pasto húmedo de madrugada…

 

La gastronomía merece un párrafo aparte. Su cocinera, de nombre Marta, tiene el don de dar un toque especial hasta a la comida más sencilla. Porque aquí no hay que esperar ningún plato gourmet, sino milanesas con puré, carne mechada con ensalada de tomate y lechuga, polenta, fideos con tuco y el infaltable asado. Pero lejos de ser comida estándar, cada uno de esos platos tiene un sabor único y especial, que lo llevan a uno a comer mucho más allá de donde el límite original del cinturón lo permite.

 

Afuera, mucho pasto, una bellísima galería con el piso en damero en blanco y negro, vacas, caballos, loros tan gritones y maloneros que recuerdan a aquellos que hostigaban a Inodoro Pereyra, un canto de gallo continuo que deja el misterio de que por ningún lado se ve al gallo subyacente, un museo con algunas piezas muy divertidas (viejas cosechadoras, autos antiguos, relojes de control de personal del tiempo del ñaupa, elementos de siembra de otras épocas), una pileta que en verano debe ser muy bonita y, por supuesto, más pasto.

 

Para un chico que vive en un departamento de una ciudad como Buenos Aires, que lo más cerca que está de ver un animal vivo es cuando lo pica un mosquito, la experiencia de poder tocar y convivir con diversos cuadrúpedos y bípedos no humanos puede llegar a ser conmovedora. Aunque la primera interacción real-real sea un poco fría, que el niño apele a conmover al animal que tiene delante y no lo logre. Es que por los espacios comunes de todo el interior del casco (el comedor, el living, los pasillos), los adornos son nada más ni nada menos que una serie de aves de diferentes especies, perfectamente embalsamadas.

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