El viajar es un placer

Instrucciones para disfrutar del mar en la Costa Atlántica

Posted on: enero 25, 2008

No cualquier país puede jactarse de tener miles de kilómetros de un mar marrón, helado y roñoso. Argentina sí. Esta pequeña guía permite obtener el máximo placer del contacto entre nuestra piel y la gélida superficie líquida (Live, from La Lucila). 

 

1. Sepa que el clima cambia entre la carpa y el mar propiamente dicho. En la carpa el sol le eleva la temperatura corporal a unos 50 grados a la sombra (que para eso usted está en la carpa). Lo único que hace mientras come, juega al truco o le da plata a sus hijos para sacárselos de encima es mirar de reojo el mar. Allí se encuentra toda la frescura que su cuerpo le pide a gritos. Lo único que lo retiene en la silla es esa fiaca que lo envuelve desde pequeño y que lo ha convertido en un adulto flácido. En un momento, no obstante, dirá “má, sí” y se lanzará a la aventura. Pero notará, mientras trota entre el sitio en el que se paró y el que se ubica el agua, que de repente y sin invitación previa, comienza a soplar una brisa fresca que se convierte en un viento helado en el momento en que usted está a decímetros de sumergir su dedo gordo del pie. Decidirá tomar un poco de sol en la orilla para entrar en calor. Sepa que puede pasar allí el resto de la tarde sin avanzar ni un solo centímetro.

 

2. Haga una primera estimación para saber si sufrirá de hipotermia. Nadie entra al Mar Argentino así como así. Hay que ser muy macho para ingresar caminando como si el cuerpo no estuviese recibiendo un impacto similar a abrazar una bolsa de Rolito. Algunos lo hacen, es cierto, pero sólo para impactar a las mujeres que los rodean, no jodamos. Por eso, lo recomendable es empezar por un solo pie. Una parte del cuerpo que viene por duplicado (por las dudas que la cosa esté extrema y haya que amputar, siempre hay otro) y que es, salvo Patoruzú y otras excepciones similares, pequeña. Una vez que el pie va acostumbrándose, se puede avanzar un poco más, por ejemplo con el segundo pie. Luego los tobillos y luego, si todo salió bien, las rodillas. Entre cada etapa, lo recomendable es que pasen, al menos unos 40 minutos. Atención: tenga en cuenta que es muy probable, en particular en las playas más concurridas, que de repente pasen ocho púberes corriendo a su lado, le salpiquen hasta los órganos internos y lo obliguen a aclimatarse por las malas.

 

3. Evite el llamado “impacto oval”. Si la aclimatación de los miembros inferiores se realiza con éxito, no acelere la marcha pensando que todo está resuelto. Más que nada porque todavía queda un punto muy álgido por resolver: el instante en que la superficie del agua hace contacto con la base de los testículos. Esa sensación sólo puede definirse con indefinible. En ese momento, lo único que se puede hacer es meter el abdomen hacia adentro, respirar profundo y subirse en puntas de pie. Acto seguido, tírese sobre la siguiente ola que pasa, así venga al ras del piso.

 

4. No toque nada que flota. ¡Felicitaciones! Usted ya está adentro del Mar Argentino. Una vez allí, tiene que saber que la higiene no es uno de los fuertes que distinguen a los paseantes de la Costa Atlántica nacional. También debe entender que es muy, pero muy improbable, que haya pescaditos, corales u otros objetos animados marinos dando vueltas cerca de la orilla. Esto lleva a una recomendación clave: si flota, no lo toque, ni invite a sus hijos a hacerlo. A lo sumo, colóquese un esnorquel y disfrute de la fauna nativa: bancos de yerba mate, bolsis plástiquis de supermercadis Cotis, teresus navegantes y cientos de desperdicios no biodegradables. Del mismo modo, cuando sienta que algo le envuelve un pie, verifique rápidamente si se trata de un alga. Casi seguro que no.

 

5. Salga y séquese al sol, como los machos. En la Costa Atlántica argentina, usar toalla para eliminar la humedad dejada por el mar es de maricas, se lo digo sin ánimos homofóbicos. Por lo tanto, hay que pararse de cara al sol y sonreír mientras el Astro Rey le saca las gotas saladas de agua del cuerpo (y sus rayos UV le resquebrajan lo poco que le queda de piel sana). Sin embargo, usted debe ser conciente que apenas pose sus pies sobre la orilla, ya con todo el cuerpo empapado fuera del océano, una nube que no asomaba desde ningún lado cubrirá todo el cielo y soplará, por primera vez en la historia, un viento Zonda por estos lares.

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2 comentarios to "Instrucciones para disfrutar del mar en la Costa Atlántica"

no mamen gallo por que no sale lo que busco

Pero es que no estoy mamando… Si me dices qué buscas, tal vez pueda ayudarte…

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