Posteado por: Walter en: Junio 28, 2009
Domingo lluvioso en Santiago, donde me alojo, como siempre que caigo en esta ciudad, en el Grand Hyatt, hotel del que ya hablé en otras ocasiones (acá, acá y acá, por citar tres que recuerdo). Se me ocurrió pasar quince minutos por el sauna y, buscando un poco de paz, terminé firmando esto (Live, from Santiago):
Por la presente libero de toda responsabilidad a Hyatt International Corporation, Hotel Grand Hyatt Santiago, sus subsidiarios y afiliados y cualquier compañía que sea parte de la organización y cada uno de sus respectivos funcionarios, directores, agentes, afiliados, empleados, dueño del Hotel y cada uno de ellos (en forma colectiva, la “Liberación de responsabilidad”) de cualquier y de todas las quejas, daños, demandas, derechos o causas de acción, presentes o futuras, conocidas o desconocidas, anticipadas o inesperadas, surgidos de o de alguna forma resultante de, y mi asistencia a, o uso del equipamiento o instalaciones que existan, el gimnasio en Grand Hyatt Santiago
Esto sigue un buen rato, para concluir dos o tres párrafos más allá con un:
Estoy consciente de que se debe consultar a un médico antes de realizar cualquier tipo de programa de ejercicio físico. Declaro, además, que he leído cuidadosamente este documento de renuncia y liberación y que comprendo profundamente que éste se trata de un documento de renuncia y liberación de responsabilidad.
De más está decir que ni lo miré antes de firmar, no.
Así que ya saben, si la próxima vez que voy al sauna tengo un infarto, un accidente cerebrovascular o una patinada que produce el quiebre total de todos mis huesos, la culpa fue mía y sólo mía.
Ah, un dato que omití: sobreviví y lo volvería a hacer.
Junio 29, 2009 a 1:30 pm
Es un horror del punto de vista médico.